Me paso a mi cuando era joven; una noche de fiesta cuando el calor y el frió peleaban y ninguno se resistía a perder, la juventud nos íbamos a la playa a bailar en unos bares de verano que abrían hasta muy tarde. Estábamos un grupo de chicos pasándolo bien cuando me dispuse a tomar aire fresco, y vi una chica cerca de la orilla vestida con un vestido largo y de tirantes, me llamo la atención me acerque a ella, cuando estuve junto a ella vi que era preciosa y estaba triste. Le dije que si se sentía sola, la invite a estar juntos, bailamos, charlamos en la orilla de la playa, ella sintió frió y le ofrecí mi chaqueta, luego nos dispusimos a irnos; la acompañe hasta la puerta de su casa y allí tuvimos una despedida muy dulce, con un beso. Quedamos para el día siguiente, así ella me devolvería mi chaqueta y yo la volvería a ver, pues sentía algo en mi interior por ella. A la mañana siguiente deseoso de encontrarme con ella, toque a su puerta y salió un señor con el gesto abatido, pregunte por la chica, me dijo que broma mas macabra era esa, que si no respetaba el dolor de las personas, entre gritos y lágrimas me dijo que su hija llevaba un año muerta y cerro la puerta. Entre en horror y pena no entendía lo que sucedía, verifique que fuese la casa a la que la lleve y bese aquellos labios tan dulces, me vino a la mente ir al cementerio así confirmaría su historia, mientras buscaba sin parar y sin saber donde. En una lapida muy lejos note mi chaqueta, me acerque y al recoger mi chaqueta observe la lapida que tenia en ella la foto de la misma chica que bese la noche anterior.
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